El surgimiento de la Internet ha propiciado la creación de la sociedad del conocimiento y por ende la sociedad de información, y es en este último aporte donde la Red de Redes ha producido un fenómeno que Conella (1996) definió como INFOXICACIÓN. Antes, en 1970 Alvin Toffler advertía sobre la sobrecarga informativa, lo cual dificultará la toma de decisiones, y este aspecto en la decada de los 70 sólo hacia referencia a los textos y publicaciones que ya indundaban las bibliotecas públicas y privadas, pues ARPANET (antecesora de Internet) nace oficialmente en 1971, y se puede afirmar que el volumen de información electrónica disponible no es comparable con los volumenes actuales.
Esta entrada tratará muy modestamente sobre el neologismo INFOXICACIÓN, ya que la excesiva cantidad de información que se encuentra en toda la Internet podría compararse como el efecto de intoxicación que producen algunas sustancias en el cerebro (por ejemplo: el alcohol, los narcóticos y los psicotrópicos) que dada su elevada concentración imposibilitan a las personas para tomar decisiones, tener alterada la percepción de la realidad, y entre otras, producir cambios de conciencia y de ánimo.
En este mismo orden de ideas, el lector puede pensar que los ejemplos anteriores son algo exagerados y que los efectos mencionados también lo son, pero Katz y Rice (2005) en su libro intitulado: consecuencias sociales del uso de Internet, nos comentan sobre el efecto de pérdida de percepción de la realidad lo siguiente: Jean Baudrillard ha comparado a Internet con Disneylandia. Según él, al igual que el parque temático, el ciberespacio crea un efecto imaginario "al ocultar que la realidad no existe más fuera que dentro de los límites del perímetro artificial". Esto sólo para apoyar una de las consecuencias señaladas en el párrafo anterior. En lo subsiguiente se abordará el tema principal de esta publicación, la INFOXICACIÓN.
En la conferencia del acto de entrega de títulos de los programas de Formación de Postgrado del año académico 1999-2000, el Dr. Alfons Cornella introduce el término INFOXICACIÓN (www.infonomia.com/img/pdf/sobrevivir_infoxicacion.pdf) con las siguientes palabras: El concepto de productividad personal está muy ligado con algo que creo que va a ser muy importante, que es la idea de que tenemos un exceso de información y que para poder ser más productivos vamos a tener que poder manejar este exceso de información que un momento de especial locura mental denominé infoxicación. Corella advierte que el problema no es de índole tecnológico si no de ordem cultural, psicológico y sociológico, se trata de como gestionar la angustia que genera el tener demasiada información y no poder gestionarla, para obtener de ese exceso, lo realmente valioso para el contexto donde se requiere.
A lo anterior le podemos añadir el impacto que produce en el rendimiento personal la "ingesta" de información de forma excesiva y sin discriminación alguna, trayendo consigo consecuencias en el manejo de emociones como la depresion (http://www.elmundo.es/elmundo/2010/02/03/navegante/1265186144.html). Ahora bien, ¿Cómo
podríamos conseguir una mejora en nuestra productividad personal?, como lo menciona Alfons Corella, "La realidad es que en este universo de exceso de información tendríamos que tener muy claro cuál es nuestra información crítica. Aquello de lo que no puedo no estar informado. Una vez sabes esto, sabes cuáles son tus temas; tendríamos que saber buscar", es decir, debemos crear, configurar si el término es válido, un filtro personal, tal y como lo recomienda el profesor de la Universidad de Nueva York, Clay Shirky.
No obstante, sobre el punto anterior, Javier Vililla (http://territori.blogs.uoc.edu/es/2013/05/infoxicacion-la-respuesta-es-cultural/), nos dice: la aproximación a este tema se puede plantear desde dos perspectivas: la del soporte o la del uso cultural. El problema es que en muchas ocasiones limitamos el enfoque al primer punto. Cuando hablamos de responder a la intoxicación desde el soporte la respuesta suele limitarse al concepto de filtrado (casi siempre en forma de un algoritmo que, de un modo más o menos inteligente, selecciona lo relevante de lo irrelevante) y a las herramientas que lo hacen posible. Vililla remata el tema señalando, frente a esta aproximación sobre el soporte... es necesario un enfoque del que hablamos menos: los usos culturales respecto a los contenidos. Si antes la escasez de contenidos nos permitía una gestión poco estructurada, hoy este uso cultural se vuelve imprescindible, pues el número de autores supera al de lectores (cada dos días se crea la misma cantidad de información que la elaborada hasta 2003 según datos de Google).
En esta misma dirección y sentido Javier Vililla nos recomienda la propuesta de Clay Johnson, una nueva dieta informativa más saludable, descartando las grandes cadenas de información y tratar de concentrarse en las fuentes primarias, además propone en esta dieta, priorizar los medios para la obtención de la información, leer menos pero mejorar la selección de lo leido, y cultivar buenos hábitos en la busqueda de la información, como lo haríamos al escoger una dieta alimentaria para estar más sanos.
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